Fabio Salas comenta el disco BANZAI

Disco Banzai

“El destacado escritor e investigador chileno Fabio Salas, autor de gran cantidad de textos y libros centrados en el rock, la contracultura y la música popular chilena, comenta en exclusiva para www.joevasconcellos.cl, el nuevo y mas reciente trabajo discográfico del artista, Banzai”.

Joe Vasconcellos nunca fue declaradamente un músico de rock, no obstante sus propuestas cancioneras lindaban más con el prototipo del rock latino que con otro modelo definido de música popular. En este disco, Joe ha desembocado, creemos, en un pop latino con un fuerte anclaje en la música de fusión. Pues sus canciones poseen una elaboración y una estructuración muy desarrollada, propia de la fusión latina, que se descubre por ejemplo en la forma como las texturas armónicas, principalmente a cargo de los teclados y las guitarras, se entrelazan con las evocadoras melodías de los temas. No se trata solamente de cantar una melodía con cierta base rítmica y cojuntarla con los armónicos necesarios para que de inmediato se complete el trabajo. Lo de Joe es mucho más sutil y refinado: sus canciones poseen elementos percutivos del latin jazz, líneas de teclado que lo mismo se acercan al rhythm & blues americano ( no en vano aparace en el disco un cover del soulero afro- americano Bill Withers ) que a lo más granado del pop brasilero, pues, no puedo dejar de recordar el trabajo de artistas como Djavan o Ivan Lins, oyendo las nuevas canciones de Joe.

De esta manera, nuestro músico compone bajo un concepto de pop latino de fusión ya que sus canciones siguen siendo temas con una impronta bailable y decididamente popular. Si el negocio radial de la actualidad estuviera un poco menos polucionado y embrutecido, discos como éste deberían formar parte de cualquier repertorio habitual y parrilla del dial, puesto que son comerciales en el buen sentido de la palabra. Quiero decir con esto que son temas de buena factura y que pueden formar parte de cualquier espacio discográfico-radial sin correr grandes riesgos.

A propósito de esto último, no deja de provocar cierta desazón que un músico consagrado como Vasco haya tenido que abrazar la condición de músico independiente para hacer su trabajo ya que a los ojos de los media, su caso ahora se trata de un artista que ahora está “fuera de la industria”, cuando discos como “Banzai” constan precisamente de lo que la industria necesita para sobrevivir, esto es, buenas canciones, pegadizas y bailables que son vendibles sin que por ello haya que caer en el facilismo simplón y en la estupidez automatizante. Joe se ha ganado su independencia pero nunca se ha apartado de su propuesta esencial: música para gozar sensualmente y bailar con despreocupación y ternura. En ningún caso se trata de un músico “difícil” que cultiva un estilo críptico ni complicado fuera del alcance de la mayoría del público… si esto es así para uno de los buenos músicos nacionales del presente ¿qué puede pasar con aquellos que todavía esperan su oportunidad mientras el negocio musical chileno agoniza en una verdadera resaca de dinosaurios?…

Siguiendo con el álbum, Vasco nos muestra un ramillete variopinto de ritmos y sonidos. Aparece, desde luego, el samba brasilero, el reggae ( “ Puro sentimiento”), la balada soul (“Amor alegría”) y hasta un vallenato colombiano (“Navegando”, en mi opinión el mejor tema del disco), todo en perfecta concordancia con la esencial propuesta rítmica de Joe. Estoy seguro que la música de nuestro amigo perdurará en el tiempo como un sonido muy representativo y fiel reflejo de lo que han sido ( y no han sido) estos años de cambio de siglo acá en Chile. Escuchando este disco de inmediato uno evoca imágenes del Santiago urbano y del público joven adulto, un tanto yuppie, un tanto comprometido; boliches de rumba en viernes por la noche y esas muchachas tipo actriz chilena de teleserie posmo esperando por su anhelado partner junto a sus amigas en la mesa del frente. Siempre que escuchemos a Joe estaremos oyendo el soundtrack de innumerables estudiantes universitarios, de jóvenes urbanos, de señoritas que buscan resistir su soledad resaltando su belleza y su atractivo, porque ¿no se trata de eso precisamente? ¿ De encontrarse, bailando entrelazados, con un descreimiento que puede dar paso a la utopía romántica si se produce el click?. Quiero significar que la música de Joe es una incitación al encuentro afectivo, a toda sensualidad. No me refiero a él como un baladista cebollero tipo Marco Antonio Solís, más bien creo que se trata de un músico que siempre ha tratado de ofrecer un discurso de tierna humanidad, apelando al cuerpo y a las claves de identidad urbana que destilan sus canciones.

El CD posee un muy buen nivel de producción con un sonido cuidadísimo donde apreciamos con nitidez la separación de instrumentos y escuchamos claramente el espacio acústico que tejen las bases de percusión y bajo. Otro detalle importante lo proporciona la eficiente labor vocal de Joe, sus letras se oyen clarísimas y la mezcla permite apreciar los matices de su canto, susurrante como en “Cumbia Empaquetá”, dramático e implorante en “Circo”, o duro y metálico en “El Empampado”. La labor de el grupo que acompaña a Joe es eficiente y muy profesional ya que tocan cosas a veces complicadas por su puntillismo rítmico, lo mismo que logran sonar cálidos y relajados logrando timbres de hermoso lirismo como en “Los peces no gritan” o en “Supercanción”.

El disco viene en el elegante y bello formato de digipack con una fina gráfica minimalista que resalta la referencia al budismo zen como concepto del álbum, siendo lo más objetable la omisión de los textos de las letras , con lo que la edición habría quedado completa.

En suma, Joe Vasconcellos vuelve a arremeter con un disco maduro y parejo, lejos de la borrasca personal que experimentó hace unos años y que demuestra hasta dónde puede llegar un músico que supo mantenerse impecablemente fiel y apegado a sí mismo.

Fabio Salas.